Sin Chimuchina

Alicia Vega y sus Talleres de Cine

Hace algunos días estuve en la ceremonia de entrega del Premio Pedro Sienna, que entrega el Consejo del Arte y la Industria Audiovisual, institución en la que trabajo. Allí se entrego el Premio de Reconocimiento especial a la producción chilena en distintas categorías, con La Vida me Mata, de Sebastián Silva, como gran ganador.Además, se entregó el Premio a la Trayectoria a la señora Alicia Vega, en reconocimiento a su destacada labor como educadora y formadora de cineastas. Y es aquí donde quiero detenerme.

Alicia Vega es una de las grandes educadoras en torno al cine, desde el cómo funciona hasta el gusto por el séptimo arte. Parte de su trabajo lo registró Ignacio Agüero en el documental Cien Niños esperando un Tren que muestra como niños de sectores muy pobres aprenden de cine.

Hasta ahí todo destacable. Pero, hay algo que me quedó dando vueltas desde que empezamos a preparar el material sobre Alicia Vega e incluso, desde antes, cuando tuve oportunidad de ver parte (lamentablemente) del documental. Cuando fue momento de agradecer, Alicia Vega fue muy enfática en explicar que todo su trabajo sólo tenía sentido si era con niñas y niños que nunca podrían ir al cine, principalmente porque no tienen el dinero para eso.

Y ahí me quedé pegada. En cómo el mundo de esas familias cambió. A mi parecer es una pequeña apuesta por democratizar. Pero no sólo el cine, sino también creo que pasa por el cómo hacemos que las expectativas y el disfrutar de cuestiones para algunos tan cotidianas como el cine, puedan llegar a todos y todas.

Cómo somos capaces de detenernos y mirar un poco al lado y ver que no es sólo garantizar el acceso a servicios básicos, también pasa por generar y garantizar modelos de desarrollo integral para las comunidades. Algo de eso hacen con recuperar la idea de barrio, con espacios públicos, sedes sociales, consultorios que pasan a ser centros comunitarios de atención familiar, que – se supone – trabajan más activamente con las comunidades y no sólo para las comunidades.

Hablo de modelos porque creo que la primera cosa necesaria para cualquier desarrollo es el diálogo, cómo conversamos y qué acordamos para poder desarrollarnos. En ese proceso, lógicamente, hay un aprendizaje. Porque sin aprendizaje el proceso se pierde.

Estoy segura que los niños y niñas que participan de los Talleres de Alicia Vega – así es, continúa enseñando hasta hoy – no sólo aprenden de cine. Se generan miles de cosas en paralelo. Hay expectativa, alegría. Nosotros con la carito lo vimos a menor escala en Puerto Aguirre cuando hacíamos los talleres de radio. Los chiquitos y chiquitas comienzan a desarrollar todo su potencial de una manera increíble.

Y me vuelvo a enojar con uan frase que me dijeron en un trabajo que tuve hace mucho tiempo: “el trabajo comunitario con los niños no se justifica, porque los niños no votan“. Sin duda una brillantez.

Cuando la pega que nos queda es hacer que el ciudadano se empodere desde pequeñito. Que sepa sus derechos, sus deberes, que reclame con conocimiento de causa. Que sepa reconocer cuando los circos con chimuchina son sólo eso.

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5 comentarios en “Sin Chimuchina

  1. Oh si, es un trabajo muy muy valioso el que ella hace. Al lado de tanta gente predominantemente ambiciosa, poco original y mediocre, el impacto de su luz me sacó de mi estupor habitual y me hizo llorar unos segundos de alegría esa noche. Ver que ella es premiada me hace recuperar la fe en las instituciones y autoridades que la premian, a pesar de “los niños no votan” y otras malas hierbas.

  2. Es raro…la sóla presencia de Alicia Vega ese día nos conmovió a todos. ¿es ella? ¿es su trabajo?. Se podrían quizas separar ambas cosas. Pero al juntarlas me doy cuenta que irremediablemente las buenas personas están destinadas a hacer estas cosas que contagian, que dan energías, que emocionan, que hacen recuperar todo lo perdido. Es algo así como una tendencia, una inclinación. Una especie de fuego que sabe cómo iluminar y quemar, aunque no lo quiera.

  3. Bien, me estoy informando de apoco de personas bastante valiosas en diferentes áreas, de este largo y angosto “Chilito”. Me parece interesante tu punto de vista, en el cual puedas mostrar el trabajo de otros, donde se resumen años de esfuerzo y muchas veces bastantes desiluciones en lograr los objetivos. Felicidades y exito en tus proyectos. Abrazos desde el sur de Chile.

  4. Andrea dijo:

    Ignacio y Caterine:
    El trabajo que realiza Alicia Vega es increíble. Lleno de una simpleza que nos deja helados a todos, tal como le pasó a Caterine. La verdad me emocionó mucho ella desde que conoci su trabajo más en detalle y no puedo dejar de sentir envidia por la labor que ella por tantos años ha realizado.

    Marco sin duda que el trabajo que Alicia Vega ha hecho por tanto tiempo es inevitablemente destacable y replicable también. Que mal que, a ratos, parece como si estas ideas tan increíbles no se conocieran. Que envidia! el sur!

  5. asdfg dijo:

    Somos de una especie que desaparece,
    hasta nuestras diferencias se parecen,
    somos como el tiempo perdido,
    como las palabras dichas al oído de NADIE.
    Creo que somos los últimos en la tierra de nuestra clase.
    Por favor no me dejes!
    Somos como el tiempo perdido,
    como palabras dichas al oído de nadie.
    Creo que somos los últimos en la tierra de nuestra clase.
    Por favor no me dejes.
    Que eso no pase entre los dos,
    que eso no pase entre los dos,
    que eso no pase entre…los…dos.
    Por favor no me dejes.
    Que eso no pase entre los dos,
    que eso no pase entre los dos,
    que eso no pase entre…los…dos.
    No somos los últimos en la tierra de nuestra clase.
    no me dejes.

    Somos de una especie…

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