Escrito por Andrea el 14 enero, 2010

No da lo Mismo

no da lo mismoYo voto Frei.

Porque creo en la libertad de decisión de las personas.

Porque no quiero que personas vinculadas al Opus Dei y a los Legionarios de Cristo terminen decidiendo los temas valóricos y morales de mi país.

Porque quiero que todas las mujeres de Chile puedan acceder sin problemas (y sin farmacias mediando) a la Píldora del Día Después.

Porque creo que somos libres de vivir nuestra sexualidad sin prejuicios ni condenas. Sigue leyendo »

Escrito por Andrea el 5 octubre, 2008

Vamos a decir que NO

sabis-que-no

Tenía 6 años.

Me acuerdo de las calcomanías del SI con una estrella y los colores patrios. La del NO tenía un arcoiris y, como además soy colorinche, claramente prefería coleccionar esas antes que las fomes del SI.

Me acuerdo de la casa de la tía Yoya, con Gonzalo insistiendo en darme autoadhesivos del SI y mis papás mirándome entre indignados y complicados. La tía Yoya nos arrendaba una casa, me malcriaba y además era nuestra vecina. Pero estaba a favor del SI. Sigue leyendo »

Escrito por Andrea el 7 abril, 2008

En mi útero mando yo

Tercer día de manifestaciones frente al TC

Fotografía de Movimiento Anticoncepción

He pensado este post por muchos días. Empecé una pega nueva y quería ir contando acá como van las cosas… algo así como la bitácora que se supone escribí cuando estuve en la Estrella del Mar. Sin embargo, de eso sólo tengo algunas notas en mi libretita que iré desmenuzando cuando la pega avance.

Bueno, pero por qué cambió mi post. La verdad, porque estoy ¿enojada? Hace algunos días se filtró el veredicto del Tribunal Constitucional respecto a la distribución de la píldora del día después. La determinación declaraba inconstitucional su distribución y, de paso, dejaba en muy mal pie a otros métodos anticonceptivos.

Mi enojo se explica porque la petición fue presentada por un grupo de parlamentarios de la Alianza por Chile, medida que solicitó, incluso, que “sean excluidos de la norma, y por consiguiente proscritos por inconstitucionales, todos los métodos descritos en la normativa cuyo mecanismo de acción sea, entre otros, el de la alteración endometrial, por ser abortivos”.

Bien. Y que haremos ahora todas las mujeres de este país que por diversas razones debemos tomarnos una pastillita todos los días. Qué pasa con aquellas que por mil razones requieren la píldora del día después. Qué pasa con mujeres que utilizan el DIU cómo método. Cómo sigue nuestra vida sexual sin levonogestrel sólo porque un grupo de parlamentarios aliancistas avivó la cueca del Sr. Tribunal Constitucional. Eso es elegir en democracia?

Fue esta misma discusión la que sostuve hace algunos años con un abogado? católico. Comprendo que “ellos” la consideren abortiva. Pero no me parece que esa consideración nos condene a todas. Claro, seguramente, porque los ginecólogos del barrio alto podrán seguir practicando abortos en mocositas de 14 años y un día (como le gusta decir a Carlitos Larraín).

Pero, qué pasa con quienes sólo tienen el consultorio del sector como posibilidad? qué les queda? Ir donde la señora que hace abortos a la vuelta de la esquina y morirse desangradas? Porque es evidente que los abortos clandestinos no siempre terminan tan bien como los de las clínicas privadas. Que también son clandestinos, pero se entiende… o no?

En mi caso, tomo anticonceptivos desde los 18 años por un desorden hormonal, ovario poliquístico y todas esas cosas raras. En resumen, mi cuerpo no es capaz de producir por si sólo las hormonas que hacen posible cosas tan cotidianas como el periodo.

En mi caso, también, me hice la famosa “bomba” (espero que este post no lo encuentre mi vieja jaja) unos años atrás y créanme, es lo más desagradable que hay. Todo tu organismo reaccionando con lo que encuentre ante tamaña ingesta de hormonas. Náuseas, vómito, deshidratación… una pesadilla que ni mi clásico síndrome premenstrual ha superado.

Por eso, la cienca ha avanzado lo suficiente y la Píldora del Día después es más asimilable internamente. Y no. No he tomado la píldora. Porque un señor de Farmacias Cruz Verde me dijo que SU farmacia no estaba para eso (de esto hace como un año y medio y no en un barrio bien, por decirlo de alguna forma).

Qué niñita más irresponsable dirá usted, pero les cuento que los errores de cálculo quedaron en eso y hoy escribo este post, en vez de estar cambiando un pañal.

Pero, ¿qué habría pasado si no? Siempre me he proyectado como mamá malcriadora, tanto como mi vieja. Pero tengo claro que no es el mejor momento. Y también tengo claro que aquello de la maternidad es una decisión gigantesca. Prefiero ser irresponsable con una bomba hormonal que me tuvo media muerta por días antes que ser mamá sin tener certeza de que me la puedo sola (económicamente, claro).

Entonces… qué pasará con aquellas mujeres que no podrán optar? Si sé que fue una relación de riesgo, que el condón se rompió o peor aún, que fui víctima de una violación… qué me quedará por hacer? rogar a Dios que no esté embarazada? No creo que cuando ese hijo nazca los señores de la Alianza por Chile y menos los del Tribunal Constitucional me ayudarán con pañales y demases.

Me avergüenza que esto pase, especialmente, por ese arribismo tan chileno que nos pinta como progresistas, porque tenemos una mujer presidenta, porque somos “los ingleses de Latinoamérica”. Pfff… No sé por qué me sorprende tanto. La clase política y con poder de este país sigue caminando por una vereda distinta a la de sus ciudadanos. Y eso sólo demuestra lo rascas que somos.

Más Info:

Movimiento Anticoncepción

La Vergüenza del Día Antes por Francotirador

Mojadas por la Píldora por Miguel Paz (en este artículo, además, aparecen los “honorables” que presentaron la petición al TC

Escrito por Andrea el 7 marzo, 2008

Espectacularizar o Vincular

* Escuela de Acción Comunitaria en pleno trabajo para mejorar el sistema de alcantarillado y desagüe de agua- lluvia de Puerto Aguirre. La EAC es una iniciativa de los vecinos del sector El Barrio apoyada por el CODIH – A.G.

Mucho se han analizado las formas que las personas utilizan para comunicar, los mecanismos y herramientas que poseen para ello. Paralelamente, día a día se perfecciona aún más el sistema de comunicación que abraza a todo el mundo, con un desarrollo tecnológico cada vez más acelerado. Otro tanto se ha hecho en el crecimiento de los mass media.

En una sociedad tecnologizada que vive en la lógica de la inmediatez, que necesita sólo de una conexión a Internet para entrar a la Aldea Global y que puede acceder, por esta vía, a una infinita cantidad de información, surge la duda de cómo afecta al diario vivir. Bombardeados por acontecimientos de todo el orbe, los ciudadanos tienden a apurar el tranco o a, simplemente, mantenerse al margen de la actual vorágine.

Sin embargo, hay quienes han (hemos) aprovechado ese “estar globalizados”, aprendiendo, copiando, difundiendo, enlazando, investigando, buscando similitudes o experiencias atractivas que les permitan su propio desarrollo.

Muchas comunidades se incentivan y se globaliza la idea de que se puede estar mejor, que la pobreza en África es repudiable, pero también sirve para preguntarnos qué sucede con nuestra propia pobreza, qué hacemos con ella, como tratamos de superarla sin caer en prácticas que la asistan en vez de comprenderla.

Precisamente, esa pregunta también tensiona el modo en que las personas demandan y reciben la información transmitida por los medios. El ideal democrático apela a la incorporación de nuevos discursos, nuevas temáticas que sean representativas de lo que sucede y que, por sobre todo, satisfagan las necesidades y expectativas de un público cada vez más exigente.

No obstante, con nuevos discursos circulando, ¿cómo el Periodismo logra responder a esa diversidad? ¿De qué modo una problemática tan mundial como la pobreza tiene cabida en la actividad periodística? ¿Qué tan accesibles son para aquellos que están al margen del Espacio Público en que se han convertido los medios tradicionales?

Aunque nuestra profesión nos exige obtener la información desde quienes se vinculen directamente con el hecho noticioso, operan ciertas lógicas que vician esa necesidad, especialmente cuando aquellos que pueden hacer uso público de su voz, han logrado identificar nuestro deseo de conseguir la información de primera fuente.

Los organismos y personajes públicos han entendido que deben ser aparatos productores de noticias, aspirando a convertirse en imprescindibles para la rutina periodística. Sin embargo, existen sectores que no poseen la “categoría” de fundamentales, por lo que permanecen marginados de nuestro ejercicio profesional cotidiano, dificultándose su derecho a hacer uso de su voz pública.

En este contexto, es necesario indagar respecto del papel que nos corresponde a los periodistas en los procesos de democratización. Por una parte, a través de los medios de comunicación, podemos incorporar nuevas voces públicas a la discusión. Por otra, fortalecer a aquellos sectores marginales para que puedan transformarse en fuentes necesarias para la rutina periodística, pero también para el debate en el espacio público.

Específicamente, en la relación entre los medios de comunicación y los pobres, los primeros no siempre ven a los pobres como agentes de cambio, que pueden participar de los procesos que nuestra sociedad vive. Así, se perpetúa una imagen de pobreza sin competencia ciudadana, quedando la idea de que los más pobres no tienen derecho a elegir lo que quieren ser, pues no saben cómo hacerlo.
Las comunidades marginales no tienen visibilidad en los medios nacionales – nuevo tipo de Espacio Público –, salvo cuando son vinculadas a situaciones más cercanas a tragedias o problemáticas sociales. Son menos las ocasiones en que se destaca a alguna comunidad marginal desde lo histórico.
Surge, así, la duda respecto de cuál es la labor del periodismo en torno a la pobreza: seguir espectacularizando desde lo contingente o comprometerse socialmente a facilitar la visibilidad histórica de estos sectores.

Si se elige esta última vía, lo interesante es ver que el “tipo” de periodismo se vincule, primero, con la comunidad, para luego establecer relación con lo “periodístico”. Es decir, la misión de un periodista se define desde el desafío de colaborar con el sector marginal para que pueda hacer visibles sus discursos, de acuerdo con su propia identidad, en el nuevo espacio público.

Escrito por Andrea el 5 febrero, 2008

Sin Chimuchina

Alicia Vega y sus Talleres de Cine

Hace algunos días estuve en la ceremonia de entrega del Premio Pedro Sienna, que entrega el Consejo del Arte y la Industria Audiovisual, institución en la que trabajo. Allí se entrego el Premio de Reconocimiento especial a la producción chilena en distintas categorías, con La Vida me Mata, de Sebastián Silva, como gran ganador.Además, se entregó el Premio a la Trayectoria a la señora Alicia Vega, en reconocimiento a su destacada labor como educadora y formadora de cineastas. Y es aquí donde quiero detenerme. Sigue leyendo »