Ya estoy en la mitad de esta carretera tantas encrucijadas quedan detrás… Ya está en el aire girando mi moneda y que sea lo que sea. Todos los altibajos de la marea, todos los sarampiones que ya pasé… Yo llevo tu sonrisa como bandera y que sea lo que sea

Drexler

Si la noche de Año nuevo me hubiese enterado de cómo estaría hoy, probablemente, me habría reído por varios días.
Es que esa noche no fue el mejor año nuevo de la vida… funada, a las dos de la mañana en el sillón de la casa de mis viejos. Cambié (me hicieron cambiar más bien) la fiesta y la pachanga por una película mala en la tv… obviamente, es imposible que den una película decente, si hasta los programadores de tv deben andar up the ball en tan magno acontecimiento… (pero no nos dispersemos)
el asunto es que, mientras en “la ciudad” todos bailaban al ritmo de son 15, son 20, son 30 yo trataba de recordar hacía cuánto que no estaba así de funada… que quizás las cosas estaban funcionando mal… que un año nuevo así no era buen presagio de nada… que debí hacer alguna de las cábalas… qué espera la Negra me preguntaba, casi como si se tratara de otra persona.
Mientras la película mala seguía, yo me pasaba mi propia película, armada con fotografías antiguas, algunos sabores, olores y colores. Abundaba el verde olor del ciprés de las guaitecas, el pan amasado de la María, la casa de narci, la neura de milla por culpa de La Poza y las preguntas sin respuesta de la Yasna. Un mate che…

A ratos soplaba el viento y me dejaba aferrada a alguna baranda en Punta Arenas, Porvenir se presentaba por supuestos e incluso me ganaba un premio en el Bingo del Magallanes que me dejaría en Puerto Edén.
Hoy, mientras trato de recordar aquella película (no la mala, sino la que me pasé mientras trataba de no dormir la noche de Año Nuevo), no puedo evitar una risa cómplice al ver el rumbo que tomó esa proyección.
Creo que en realidad, lo que pasa hoy es la película que (inconscientemente) quería protagonizar.
Regresé a este puerto extraño y sorprendente…
De pronto, los cabos comenzaron a atarse como si el azar los hubiese tomado. Porque, a ratos, estoy llena de preguntas del tipo qué habría pasado sí??? y siento que pude evitar el temblor, que el adivino pudo más y me hizo ser precavida y decidida en muchos antiguos misterios sin resolver, pero también temeraria y jugada en las nuevas incógnitas que se iban presentando en el camino.
A ratos siento que dejé de estar al lado del camino, pero no como me lo cuenta Fito, sino que más bien, comencé a avanzar, cada vez más rápido, como cuando te tiras un piquero y debes tomar vuelito. Y caí, pero casi como cuando Alicia entra en el país de las maravillas.
Ahora, no es así como que un nuevo mundo se abrió… pero casi.
Estoy tranquila, aprendiendo, recuperando mi capacidad de sorprenderme, de aprender, de conocer… sin miedo a preguntar… con ganas de cantar (aunque no para lanzar un disco, es que me escucho mal… cri…cri…), leyendo harto, oyendo, mirando, descubriendo…
Pero lo mejor, creo que mi corazón está latiendo de una manera distinta….
por qué será??…
Si lo sabe, no dude entonces en dejar sus respuestas!

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