Claramente, este ciudadano tuvo menos culpa que yo
El domingo pasado, mientras los jugadores de la selección chilena avanzaban imparables hacia el arco peruano yo subía desde el andén de estación Santa Lucía.
El partido, todo un clásico, especialmente con esto de la discusión por los límites entre ambos países, hacía que todos tuvieran una pachorra nacionalista que no sólo definiría puntos en una clasificatoria, sino también, era un tema de orgullo y superioridad (bien rasca, la verdad). View full article »
A diario, como miles, llego a mi pega en Transantiago
Luego de un apretado viaje en la Línea 1, hasta Tobalaba, paso al recorrido expreso de la 4. Ese es lejos, muy agradable. La gente que va con dirección Puente Alto es poquísima en comparación con la que viene, por lo que sólo bastan mis audífonos para acomodarme en el asiento que elija (que es siempre el mismo).
Grecia es el punto siguiente del trayecto, donde tomo cualquier bus que me deje en la . Esa es la parte entretenida del viaje, ver como Avenida Grecia empieza a moverse con lentitud. Además, como está habilitado el corredor para buses, la vista es distinta. Me gusta observar a los que, igual que yo, van camino a su trabajo. View full article »
Mi querido se fue a la csm cuando menos lo esperaba.
Pero no sea mal pensado.
, CSM, justo el 24 de diciembre, por culpa de una neumonia endemoniá que lo paseó por toda la clínica, pabellón incluido.
Ha pasado más de un mes desde que Paulo se enfermó. Hoy está bien, recuperando energía luego de estar enfermo. Pero se nos fue a la csm… a la otra. Usted me entiende.
Así que empezó a buscar y rebuscar las de la clínica. En ese recorrido nos fuimos subiendo varios, todo con tal de ayudar a Paulo lo más que podamos para que esa factura maldita se “autofinancie”.
La verdad estoy muy contenta. Siento que hay buena energía en torno a esto. Y que más allá de ayudar a Paulo, se está demostrando que aunque estemos pegados a internet casi todo el día, también podemos usar todas sus herramientas para una buena causa. View full article »
Me acuerdo de las calcomanías del SI con una estrella y los colores patrios. La del NO tenía un arcoiris y, como además soy colorinche, claramente prefería coleccionar esas antes que las fomes del SI.
Me acuerdo de la casa de la tía Yoya, con Gonzalo insistiendo en darme autoadhesivos del SI y mis papás mirándome entre indignados y complicados. La tía Yoya nos arrendaba una casa, me malcriaba y además era nuestra vecina. Pero estaba a favor del SI. View full article »
Dicen que las redes sociales son una revolución. Pues bien, si es así y de verdad esta cosa funciona como red no podemos faltar el 16 de septiembre a La Barcaza.
Buena música chilena anticipándonos al 18, y más encima apoyando a la , para que pueda recuperar sus equipos que le robaron hace un tiempo
Javier Barría, Mariel, Muza, Marcelo Vergara, Martina Lecaros y Bombyx Mori, un sonido de primera y una expo-proyección de fotos de la Pame.
La entrada está a tres lucas, 2 x 5 lucas.
No hay donde perderse. Semana corta, previa al 18, qué mejor que partir con buena música, no?
Martes, 16 de septiembre de 2008
20:00 – 23:00 horas
La Barcaza
Santa Isabel 0350
Santiago, Chile
Era una entrevista pendiente. De esas que te dan lata, que prefieres hacerte la loca y simplemente no hacerla, apelando a la hora de cierre.
No quería hacer la entrevista porque nunca he comulgado con el morbo periodístico, la cuña llorona y la pregunta malintencionada.
Sin embargo, no pude escabullirme. Ahí estaba. De frente a un grupo de mujeres víctimas de violencia intrafamiliar. Si. Heavy. Me sentía tan incómoda, tan confundida respecto a cómo hablar con ellas. Evitar a toda costa que la cosa se pusiera complicada.
Me presenté muy nerviosa. Les conté porqué estaba ahí, aclarando que si no querían responder las entendería, que podían guardar silencio y pedirme que saliera de allí.
Se quedaron mirándome por un rato. Hasta que una de ellas habló.
Cuántos años su marido le había pegado. Cuántas veces había pasado por afuera del Centro de la Mujer de Peñalolén sin entender mucho qué pasaba allí dentro. Al día siguiente que me casé, mi marido ya me estaba pegando, pero yo creía que eso era normal… es que una siempre cree que eso es normal.
Sentí miedo, mucho miedo de esa naturalidad, de esa normalidad con la que se enfrenta la violencia en las relaciones de pareja. Y se puso a llorar. Es que soy tan llorona! Pero, tomaba aire y seguía contándome todo lo que había cambiado en ella.
Me llamó la atención que esperaban a que las mirara para seguir contándome quiénes eran.
Esto fue una revolución para mi. Yo acá empecé a ser mujer. Y en una semana más firmo el divorcio con mi ex… y sabe que? ya no le tengo miedo.
Quise tener más tiempo y quedarme con ellas, hablando de cómo son ahora, de qué las mueve, que las estremece. Preguntarles si se sentían tranquilas, si se querían. Si se creían capaces de volver a querer a alguien más.
- Chiquillas, les tengo que tomar una foto. Pero si no quieren, lo entenderé. No se preocupen.
- Sabe, señorita Andrea, nosotros ya pasamos ese tiempo. Ahora somos valientes. No nos da miedo dar la cara.
- Además, que si nos ven la cara, puede que otras mujeres se atrevan, o no?
Claro, atine a responder. Tomé la foto, me despedí y salí. Preguntándome tantas cosas. Sintiéndome peor porque lloraron igual. Queriendo no saber qué se siente ser así de valiente.