Han pasado demasiados días y demasiadas cosas desde la última vez que anduve por aquí. La verdad es que a ratos me disperso más de lo que quisiera y eso se traduce en que todo se atrasa y colapso rapidísimo.
En fin.He pensado harto este post. Miro y escucho y me digo: ese es un buen tema para un nuevo post… pero de ahí a escribirlo, no me funciona mucho.
Y conste que temas he tenido hartos.
El primero que se me ocurrió coincidió con la nueva Ley General de Educación. Estaba en la casa de mis papás ayudándole a mi hermana en una tarea de Geografía. La Camila está en 7º en un colegio particular subvencionado… es decir, uno de los que se tendrá que convertir en corporación de aquí a cuatro años, y que tiene muy claro el sentido del lucro en la educación (y lo digo como ex alumna y ex centro de alumnos del mismo colegio).
Mi ex colegio siempre ha vendido el tema de la calidad. En ciudades chicas como Cabildo o La Ligua, las posibilidades de acceder a educación decente no son muchas. Con suerte dos colegios “buenos” por ciudad. A pesar que no dudo que en los municipales (especialmente, donde mi viejo trabaja) se hacen muchos esfuerzos para destacar… pero el número de alumnos por sala, el manejo de las expectativas y la frustración, más otros factores, no siempre ayuda.
Me estoy dispersando.
El tema es que estábamos con la Cami haciendo la tarea de Geografía que consistía en ubicar distintos países en un mapa mal fotocopiado y borroso (primera muestra de la no calidad). Le empecé a contar los trucos que usábamos en política y RREE, cuando Araya Leupin nos hacía sus clases con mapas imaginarios en el acrílico. En eso íbamos cuando la piojo me pide que encuentre Ucrania. Dadas las condiciones deplorables del material entregado por el “Departamento de ciencias sociales” de su colegio, tomé el atlas y empecé a buscar Ucrania. La piojo, cuyo carácter es tan terrible como el de todos los Zamora Acosta me dijo: si sé donde está Ucrania, pero aquí en mi mapa no aparece. Agarré la hoja roñosa tratando de no enojarme cuando oh caracoles, obvio que Ucrania no estaba. En su lugar, con la majestuosidad de un país sin fin estaba la URSS…
Aló Moscú???
Pensé que era una broma. La Camila me dijo no seas exagerada, yo sé que la URSS ahora es Rusia, mejor encuentra Ucrania y así termino esto luego.
Plop.
Cómo le explicaba a mi hermana de 12 años que el fin de la URSS había significado que el mapa cambiara totalmente, que aparecieran muchos países nuevos y que gran parte de los conflictos internacionales venían de esos límites sin definir.
Me enojé, desperté a mis papás de la siesta y les exigí que solucionaran eso.
Mal que mal son más de 40 lucas mensuales que pagan para que a mi hermana una profesora le enseñe con un mapa inexistente.
Y ahí me quedé, sin entender mucho pero suponiendo que por eso estamos donde estamos. Si a niños como mi hermana aún no le sacan a la URSS del mapa qué más puedo esperar? Ni hablar de la gramática y la ortografía que, obviamente, no es invitada a las clases de lenguaje.
Esa es la mediocridad que me enoja. Yo feliz de ser profesora, de ser la responsable de educar, de enseñar a los niños y niñas de mi país. Y no es por demagogia, pero es una responsabilidad heavy. Y entiendo que muchos corren de un colegio a otro, pero siempre se puede hacer un esfuerzo por, al menos, entregar un poquito de calidad en lo que se enseña.
Pasé años de la U reclamando y protestando por la LOCE… espero que la LGE cambie los colores de la educación, que el lucro no sea requisito, porque me parece insólito pagar para que te eduquen “bien”.
Después del episodio URSS, es evidente que en el colegio de mis hermanos pagar no es garantía de nada.

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