La historia es cíclica, compañeros!!
Si mal no recuerdo, cuando esta aventura comenzó una de los motivos de mi crisis existencial era el llamado de Miguel, ofreciéndome el cielo con tal de volver a la Estrella del Mar, aquel espacio extraño, idealista, comprometido donde me sentía tan feliz y útil.
Pero tiempo para idealismo ya no me queda mucho. Prefiero ver de qué manera me reubico en esos espacios desde acá y cómo me adueño de esta ciudad colgante otra vez… aunque también reconozco que mi amor por el sur está suspendido hasta nuevo aviso, razones sobran y no vienen al caso.
El tema es que una vez superada la frustración de decir NO a la REM, cuando ya había aprendido a pretender que aquí nada ha pasado, que fue una buena decisión y que puta que aprenderé de cine, mi teléfono volvió a regalarme una noticia.
En el fiordo de Aysén estaba la media escoba, el anunciado volcán-terremoto-tsunami había llegado y arrasado con todo a su paso. Me desesperé, lo reconozco. Vi la tranquilidad en la cara de mis viejos y mi familia porque la Andreita no andaba dándoselas de marinera patiperra por esos inóspitos canales.
Pero yo estaba desesperada. Cualquiera de mis amigos podía estar en medio del fiordo cuando pasó la ola, o en una salmonera, o visitando a alguien en playa blanca. Me asusté y comencé a llamar a medio Huichas para saber si mis amigos, mi María, Nelson y la Yasna estaban bien.
Por suerte, no se sabía de nadie herido y en la isla el terremoto no causó daños. Sin embargo, el reporteo de Rodrigo M. (me cago que hay rodrigos en mi vida che) me obligó a conseguir un número. Solución. Mala solución. Llamé a Miguel. Al otro. Pero que también fue mi (indigno-seudo) jefe.
Andreita cómo está usted… ya y??? hablamos de nada, le pedí el número que necesitaba y, luego de eso, me dice casi con burla…. voy camino a Chacabuco, es que voy a la isla. Maldito. Por su culpa yo no estoy en la isla.
En fin…. digna como siempre, la vida sigue y llegó el domingo. El domingo en que la Carito Huichas me llamó para decirme que el Codih quería a la negra de regreso. Que el otro indigno se iba y que Edison y yo debíamos volver.
Plop.
Y yo aquí. Con todo el circo armado otra vez.
Me siento como Condorito cuando pide una explicación. Por qué ahora, por qué después de tanto tiempo, de una frustración enorme, de sentir que soy la peor, resulta que no era tal. Eso era responsabilidad de otros.
Ley de Murphy me dirá usted. Ese tipo es otro maldito. Desde que el año comenzó que el cierre de los círculos no es más que un eterno espiral de ciclos que me dan la razón.
Volveré. Me preguntarán. Cuesta mucho, pero creo que no. Porque ya me acostumbré a esto, a lo que tengo ahora… que es tan incierto como el futuro del fiordo, pero, bueno, cada uno es dueño de su historia.
Aunque cada día que pasa tengo menos claro qué escribo y de qué manera terminará todo esto.
Arellano tenía razón. La historia es cíclica, compañeros!
Mayo 13th, 2007 at 5:10 am
No mi querida. La vida no es cíclica. Es uno el que a veces se resiste a salir del rollo buscando respuestas que ya carecen de sentido.
Mirá para adelante y seguí tu camino solo acompañada de lo y los que te hacen bien.
Mayo 15th, 2007 at 3:17 am
Como una vez alguien me regalo la canción El Círculo, debo decir que todo gira y gira y que pese a que en momentos pensamos que estamos en el centro, y que somos llevados por un remolino o un torbellino, llegan los momentos en que sacamos las cabezas y podemos respirar. Es en esos momentos cuando sabemos exáctamente lo que queremos; y tú ahora lo sabes muy bien.
Tu rulos que te adora
Mayo 16th, 2007 at 2:27 pm
Andrea! Por fin paso por esta serendipia que me dejó un poco de nostalgia en su último post.. qué fue de la niña que adoraba los palafitos??? Entiendo bien, de todas formas, que los sueños se transforman y que nuevos objetivos brotan cual árboles locos frente al camino…
Besitos mi querida