El 18 en que nos presentamos

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Este debe ser el primer recuerdo “oficial” que tengo del 18 de septiembre… (1987) Vestida de china con el Guayo de huaso… estaba en kinder y poco entendía de estas cosas.El Dictador General encabezaba la parada mientras yo me aburría de ver la tele… prefería ir a Placilla, a la casa de mi tía Inés, porque siempre fue sinónimo de carreras a la chilena y volantines en el cerro, junto a mis primos y sus hijos – que son de mi edad -, el mote con huesillo y el pastel de choclo en masita que a la tía le queda como manjar divino.

Pero ese recuerdo también se reconstruye a partir de una fotografía… yo, con un polerón con mickey y pluto sacando la lengua a la cámara, mi mamá desenredando el hilo de mi volantín y mi papá al otro lado de la cámara kodak 400 del año.

También aparece el rito del desfile (1987 – 1999!!!)… una lata porque siempre me dejaban o separando escuadrón o llevando las cintas de la bandera… un rito que me cargaba porque los caballos del club de huasos dejaban todo hediondo, porque todas las viejecillas apenas me veían decían “mira, la hija del sr zamora!!! andreita, míreme!!”… o sea, peor! Además no le encontraba sentido a tanto alboroto por un evento que más bien siempre asocié a la Parada.

De pronto aparece el cumpleaños de la Jennifer (1999), ese cuando el amebo apareció, forcejeó, amenazó y yo corrí, con unas botas con tacos. Desde ese día decidí no subirme nunca más a zapatos altos, pero también entendí que entre nosotros no resultaría nunca nada, que no pasaría de nuevo por “o ella (la blanca) o yo” y que jamás le podría mentir a mi mamá. Aunque suene bien mamón, hay una conexión extraña entre nosotras que hace que adivine cada una de mis virtudes y maldades.

Hay otro cumpleaños de la Jenny en la casa-fonda del lalo (2000)…. un tequila… el día sgte con mucha piscola? Mejor no recordar ese año.

Hay otros 18 más pintorescos…

– En el parque de las cenizas, haciendo el asado con mis amigotes del colegio (1996 – 1999)…

– En el Valle del Elqui (2002) donde pasaron varias cosas importantes: bailé la cueca del 19 (19 vueltas para ser exactos) con un huaso que me ofreció hasta un caballo con tal de casarme con él, después de rock&rollear a green day (multiculturalidad que le llaman), gané un concurso de cueca con Nanopata, en el cual nunca nadie supo que estábamos participando, salir de la fonda en cuestión con un chiquillo tildado de “artesanonarcotraficante” que significó caminar 7 km en deplorables condiciones porque los Fuentes – dueños de la una de las mitades del valle – me consideraron poco noble para irme con ellos.

– En Castro, llenos de un algo que se esfumó (2003)…

– En Pedegua regalando empanadas cual candidata a alcaldesa (2004)…

– Con mi hermano en la Fonda del Barón (2006) que los Inti Illimani® (de Coulon) arman cada año en ese sector del Puerto. Creo que ese día mi hermano entendió que puedo ser una chicha fresca, como me dijo él muy diplomático.

Pero, lejos, el más pintoresco de todos es el del 2005 en las Huichas, con una extensa jornada de celebración, asado de cazuela… si señor, los vacunos tipo “O” estaban escasos y fue lo único que conseguimos para echar a la parrilla, ron cola en latas de bebidas – cuando se trabaja con niños hay que ocultar ciertos vicios -, chamamé por kilo, pastel hablándome de su relación con las mujeres y la devaluación de maicho en ese mismo rubro, la carito huichas del brazo a eso de las 7 de la madrugada cdo la fonda del gimnasio de Anfur cerró por fin, arrancándonos de Nelson que insistía en que los equipos de la radio no pueden quedar tirados!!

El de este año se describe como el 18 en que nos presentamos. Regresé a (mi) casa de mis papás después de un tiempo largo (un mes y medio es harto si se está sólo a dos hrs de casa). Acompañada de Max y Felipe debí cumplir con la presentación en sociedad.

Fue raro… esos ritos formales cada vez me gustan menos… creo que mi familia entiende que si yo estoy bien ellos no tienen de qué preocuparse, pero era necesario conocer al “compañero de casa”. Me devuelvo y me doy cuenta que no fue terrible… para nada… es como si siempre hubiésemos estado ahí.

La segunda patita la bailamos en Rancagua donde el 18 en que nos presentamos continuó. Fue algo así como un curso intensivo de la familia Hdez… casi como los cursos de lectura veloz: nombre, parentesco, familia de origen, descendencia… agotador!

Siento que fue una semana de prueba, lejos la más difícil de esta travesía, pero logramos regresar al Puerto.

Un 18 más, el primero sin el Dictador General, uno que acordó ser un llamado a la igualdad y la equidad, el 18 en que Michelle no le regaló el pie de cueca a Frei – salú por eso!!! -, en que extraditaron a Fujimori, en que un profesor de arte mató a su alumna… el 18 nº 197 que se supone fue el más largo en mucho tiempo…

El 18 del 2007… ese fue el 18 en que nos presentamos.

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Un comentario en “El 18 en que nos presentamos

  1. Don Arturo de Quilpue dijo:

    Siempre un placer leer tus recuerdos… Imaginate lo que podré leer cuando tengas mi edad, jijijiji. Bah… es muy posible que para ese entonces yo ya esté vieno crecer los claveles desde abajo.
    Besotes enormes.

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